domingo, 26 de octubre de 2014

Deja libre a tu influencer

Youtubers y VineBoys... para quienes no estamos en ese mundo es asombroso comprobar cómo gente de 20 años tiene millones de seguidores en YouTube o en Vine. Algunas marcas ya se han dado cuenta de su proyección y se han lanzado a la caza y captura, pero quizá sin comprender las reglas de su juego.

Esta mañana he visto el tuit de Domingo Legua (@dominlegua).
Jerome Jarre  es "el chico que no vendió su cuenta de Vine": ahora mismo tiene 7,5 millones de seguidores y su último vine tiene más de 185.000 visitas. Tentador, ¿verdad?


Según cuenta en el vídeo, una compañía le prometió un millón de dólares por una campaña de publicidad. El requisito consistía en permanecer en Nueva York durante un año. El chico lo pensó y, fiel a su lema, rechazó la oferta. 

En España llevamos un tiempo con el debate sobre la contratación de influencers para campañas en redes sociales y blogs. La práctica más extendida se queda en lo cualitativo: su número de seguidores e interacciones, y se olvida de diseñar de forma personalizada el mensaje y la interacción que puede tener en los días siguientes. 

¿Cómo podrían haber convencido a Jerome?
1. Cuéntale la campaña e involúcrale en la creación: ¿le gusta?, ¿qué podría hacer sin traicionar su forma de interactuar con sus seguidores?
2. No le impongas -al menos totalmente- el mensaje (es cutre y contraproducente ver cómo algunos tuiteros escriben el mismo texto en sus tuits publicitarios). Él conoce mejor que nadie a sus seguidores: dará con el tono y el estilo del mensaje adecuados.
3. Establece -al margen del aspecto económico- de qué forma le puedes ayudar a él. Que tenga millones de seguidores no quiere decir que no tenga necesidades (quizá más importantes que el dinero). 

Jerome está ahora en México y ha viajado por muchos países. Desconozco cuál era la compañía que le quiso contratar y en qué consistía la campaña de publicidad, pero decirle que se quedara en Nueva York no fue una buena idea...

miércoles, 22 de octubre de 2014

Precio, servicio y... la tercera pata para diferenciarte de tus competidores

Así me encontré el bazar este verano... Cerrado.
Tras un parón de varios meses retomo el blog. Más adelante espero publicar algún artículo de lo que he aprendido durante este tiempo, en el que he podido trabajar con gente muy buena en la gestión de un evento.

Este verano pasé un fin de semana en Quintanar de la Sierra, un pueblo con unos paisajes impresionantes. Me dio pena ver cerrado el bazar "De todo un poco" (por la crisis, supongo), pero reforzó mi idea de que las empresas que intentan abarcar mucho no tienen futuro.

En el post "No importa qué sepas hacer. Importa qué necesita el público" hablaba, entre otras cosas, de la clásica ley del marketing por la que en sectores con baja barrera de entrada, la diferenciación con los competidores se produce en el precio o en el servicio.

Admito que es un planteamiento muy básico y en este blog he mencionado otras teorías más completas de Xavier Oliver, de Robert Picard o Terry Tyrell. Pero lo que realmente me ha hecho introducir una tercera variante ha sido observar a diario la exposición Roca Gallery de la calle José Abascal, de Madrid.

Escaparate de Roca Gallery (Madrid)
Roca es una empresa reconocida por su porcelana sanitaria -inodoros, lavabos, duchas, etc.-. Es casi centenaria y está presente en bastantes países. Pues bien, el Roca Gallery es una galería creada "para vivir una experiencia visual e interactiva única". ¿Qué os parece? Atrevido y genial en mi opinión. Porque la tercera variante -además del precio y el servicio- es la creatividad. Que lo que hagas sea original, bonito y conecte con la sensibilidad de la gente.

¿Diferenciación en el sector de los inodoros?
La empresa Roca abrió hace unos años Roca Gallery, un espacio abierto con múltiples actividades abiertas al público, en el que se habla desde el diseño de los productos hasta la importancia del agua en la sociedad, en un entorno bastante tecnológico. Es decir, sale de su exclusivo ámbito de producción y negocio y trata temas colaterales en los que puede aportar algo o con los que puede conectar con su público objetivo.

Apertura, interactividad, diseño y tecnología: ingredientes de una marca que se posiciona así en el sector, con unos valores modernos.

A pesar de los conflictos laborales que arrastra desde el año pasado, sorprende la apuesta por captar talento. Una muestra es el Innovation Lab o el concurso Jump The Gap, dirigido a jóvenes profesionales y estudiantes de arquitectura y diseño menores de 35 años.

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